Vitivinicultura en crisis: cae el consumo, se acumula stock y la presión llega a las bodegas

La baja en las ventas internas y externas, precios estancados y altos costos productivos profundizan un escenario complejo que ya no impacta solo en productores, sino también en empresas industriales del sector.

Nacionales18/01/2026 Redacción Uco News
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La vitivinicultura argentina atraviesa un nuevo ciclo crítico marcado por la caída del consumo, el aumento del stock y un mercado que no logra absorber la producción disponible. Los datos oficiales muestran un retroceso sostenido en la comercialización de vinos durante 2025, con una baja interanual del 3,7% entre enero y noviembre, según cifras del Instituto Nacional de Vitivinicultura. El descenso fue más pronunciado en los vinos blancos, mientras que los tintos también mostraron señales de estancamiento.

El frente externo no ofrece alivio. Las exportaciones cerraron el año con una caída del 6,8% en volumen, empujadas principalmente por el retroceso del vino a granel. Este escenario limita la capacidad de rotación de stock y traslada la presión a los precios del mercado interno, que llevan casi dos años sin actualizaciones significativas. En paralelo, los valores pagados al productor continúan desfasados frente a los costos, lo que deja a gran parte de los viñateros fuera de los márgenes de rentabilidad, especialmente a aquellos con rindes promedio.

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Bodegas Bianchi de San Rafael es una de las empresas con dificultades que cambia de CEO en el cierre del 2025.

A este contexto se suma la expectativa de una vendimia 2026 con una leve merma productiva en Mendoza, estimada entre un 7% y 8%, lo que no alcanza a revertir el desequilibrio estructural entre oferta y demanda. Con menos consumo, precios planchados y costos crecientes, la crisis dejó de ser exclusiva del eslabón primario y comenzó a reflejarse con fuerza en las bodegas.

Bodegas bajo tensión financiera

El impacto del contexto se volvió visible en la situación de algunas empresas emblemáticas del sector. En los últimos meses, varias bodegas iniciaron procesos de reordenamiento financiero para sostener su operatoria, entre ellas Bodegas Bianchi, que reconoció dificultades en su cadena de pagos y abrió negociaciones con proveedores.

La firma, con establecimientos en San Rafael y el Valle de Uco, enfrenta una deuda superior a los $1.000 millones en cheques rechazados, según registros del Banco Central. Desde la empresa señalaron que atraviesan una coyuntura excepcional y que trabajan en un esquema de normalización con su cadena de valor para evitar un proceso concursal y preservar la continuidad operativa.

El caso se suma a otros episodios recientes que reflejan el estrés financiero del sector. La combinación de consumo retraído, exportaciones en baja y falta de actualización de precios empieza a poner en jaque a bodegas medianas y grandes, en un escenario que anticipa un año de ajustes, renegociaciones y redefiniciones en la industria vitivinícola mendocina.

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